PSICOSOMÁTICA

La medicina psicosomática es un campo médico interdisciplinario que se encuentra entre la psicología y varios campos de la medicina.
Nuestras vivencias y las situaciones que nos rodean generan en mayor o menor medida un efecto en nuestra persona; y por tanto en nuestro organismo.
Somos química, y todo lo que nos rodea crea un efecto químico en nuestro cuerpo: ver, escuchar, comer, dormir, pensar, sentir, abrazar,… Y por tanto, nuestros sucesos vitales nos pueden jugar malas pasadas si no sabemos gestionarlos con habilidad.
La mala gestión de emociones nos puede originar también problemáticas de este tipo. Necesitamos darles una buena salida. Las emociones son reacciones psicofisiológicas. Eso quiere decir que al experimentar miedo, por ejemplo, se activan centros cerebrales que generan conexiones nerviosas. En estas conexiones se liberan neurotransmisores. A su vez, las glándulas comienzan a segregar hormonas que activan aparatos como el respiratorio o circulatorio, o pueden inhibir otros como el digestivo. Si se produce una continuada exposición a estos mecanismos sin que sepamos como regularlos, pueden verse reflejados en el cuerpo.
No quiere decir que todos estos problemas estén relacionados de forma exclusivamente psicológica. De hecho, muchas veces son una causa médica exclusivamente. Pero es innegable que existen, y muchas veces la medicina en solitario no puede explicar este tipo de complicaciones. Se precisa una exploración psicológica completa para poder actuar sobre ellas. La perfecta combinación sería una actuación médica y psicológica conjunta.
Nos gustaría volver a recalcar que algunas de las siguientes enfermedades son explicadas por medio de la psicosomática o de los malos hábitos de vida. Pero hay otras que no, y son debidas exclusivamente a causas médicas. Las enfermedades más frecuentes son: Síndrome del intestino irritable (colon irritable), dermatitis y otros problemas de piel, algunos tipos de asma, algunos tipos de alergias, hipertensión debida a estrés, úlceras pépticas o estomacales, fibromialgia, dolores de cabeza, lumbalgias, insomnio, picores (pruritos), diabetes de tipo 2,…
Es prudente no relacionar precipitadamente algunos de estos problemas con causas psicológicas directamente. Pero sí existen numerosos estudios que en ocasiones relacionan estas enfermedades con la psicología de la persona.
Recientemente, por ejemplo, se está relacionando mucho la diabetes de tipo 2 con el consumo abusivo de azúcar.
En definitiva, necesitamos reeducar en muchas ocasiones nuestros hábitos básicos como el dormir o comer adecuadamente, o hacer ejercicio físico.
Todo lo que hacemos, como nos comportamos, como sentimos y lo que nos ocurre, de una forma u otra, se ve reflejado en nuestro cuerpo.

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